La mortalidad que se registró en España el año pasado a causa de accidentes de trabajo en jornada, fue de 575 personas, según indica la Estadística de Accidentes de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Economía Social. El 18% de estos se han producido por caídas en alturas, cifra que ha aumentado respecto al mismo período del año anterior, lo que representa un alto porcentaje de mortalidad.  

El análisis multicausal muestra que este porcentaje se podría haber reducido ofreciendo formación práctica a los trabajadores y aplicando medidas de seguridad preventivas, entre otras. 

Algunos sectores, por el tipo de actividad que realizan, tienen una mayor probabilidad de riesgo debido a factores organizativos como el nivel de temporalidad, la subcontratación o la alta rotación de trabajadores autónomos y extranjeros y que con una buena gestión se podrían haber evitado. 

En lo que se refiere a los trabajos en altura, la seguridad y la salud de los trabajadores queda muy expuesta. Es por ello, que el marco legal obliga a contar con profesionales capacitados y especializados, y dotarlos de los equipos de protección adecuados. De igual forma, el empresario, basándose en su deber de protección y respuesta segura ha de tener establecido un plan de emergencias y rescate que afronte cualquier accidente o situación de riesgo que se pueda producir.  

¿Qué se considera trabajo en alturas? 

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, define como trabajo en altura, aquellos trabajos que se ejecutan en un lugar por encima del nivel de referencia y sobre el cual el trabajador puede caer y sufrir daños personales.  

Los trabajos que suponen un riesgo de caída superior a 2 metros requieren del uso de medidas y equipos de protección que minimicen el riesgo de caída. No obstante, este criterio no excluye del uso de estos medios a trabajos en alturas inferiores, cada trabajo deberá dotarse de medios y equipos adecuados para cada situación. 

A esta modalidad de trabajo hay que incluir también aquellas tareas que impliquen trabajos subterráneos en desnivel como la realización de agujeros, alcantarillas, minas o similares.  

Los trabajos en altura implican la realización de diferentes acciones para poder desarrollar la actividad. Cada una de estas acciones se enfrenta a un riesgo específico, no obstante, el principal riesgo que comparten todas ellas es la caída desde las alturas, es por ello, que es necesario implantar medidas de prevención y hacer obligatorio el uso de equipos de protección.  

Algunos de los principales riesgos asociados a los trabajos en altura se podrían resumir en: caídas de personas a distinto nivel, caída de materiales personas y otros riesgos más específicos como cortes o heridas, quemaduras o contactos eléctricos.  

De estos, las caídas de personas a distinto nivel es uno de los riesgos que conlleva un mayor índice de mortalidad y esta se puede producir cuando se hay ausencias de formación en los trabajadores, un mantenimiento deficiente de los equipos o un uso inadecuado de los EPI. Es importante destacar en este punto la implantación de medidas de protección para prevenirlo, como es el caso del uso de arneses de seguridad que puedan reducir el riesgo a esas caídas.  

¿Qué son los sistemas anticaídas? 

El INSST define un sistema anticaída como aquel que tiene como objetivo la parada del trabajador que cae. Dicho de otro modo, su principal objetivo consiste en conseguir que la distancia vertical recurrida por el cuerpo del operario a consecuencia de la caída sea la mínima posible. Frenando con ello la caída en las condiciones menos perjudiciales para el trabajador, debe garantizar la suspensión de este sin daños hasta que llegue el equipo de auxilio.  

Para garantizar su correcto uso se requiere de una necesaria compatibilidad entre los equipos derivados de la existencia de diferentes clases de equipo. Solo se podrá garantizar la parada seguridad de caída cuando se utilicen aquellos conjuntos de equipos que puedan conectarse entre sí de forma compatible.  

El arnés de seguridad como medida de prevención contra caídas  

La guía técnica para la evaluación y prevención de riesgos laborales establece que el empresario está obligado a dotar al trabajador de un arnés de seguridad adecuado.  

Dicho arnés, es un distintivo de presión que tiene como misión retener el cuerpo que cae y garantizar la posición correcta de la persona una vez producida la parada de la caída.  

Este dispositivo está formado principalmente por bandas textiles que permiten sostener el cuerpo durante la caída. Estas bandas están pueden estar dispuestas de diferentes formas dependiendo del modelo de arnés del que se trate.  

Clasificación del arnés de seguridad según la protección ofrecida 

A grandes rasgos podemos definir tres clases de arneses de seguridad: 

  • Clase 1: aquellos cinturones corporales diseñados solo para posicionar al trabajador en un determinado sitio y prevenir su caída, no obstante, esta modalidad de arnés no ofrece protección contra caídas de más de un metro.  
  • Clase 2: son arneses pectorales que previenen las caídas en los sitios resbaladizos, pero no están diseñados para proteger al operario en caídas libres en vertical. Se utilizan para izarlo desde tanques o instalaciones subterráneas.  
  • Clase 3: esta modalidad de arnés si que recoge el cuerpo entero del operario y protegen las caídas libres más severas  

¿Qué características técnicas ha de tener un arnés anticaída 

Una de las principales características de un arnés es la unión de las bandas textiles la entre sí o con otros elementos constituyentes del arnés anticaídas, este se efectúa mediante costuras cuyos hilos deben tener un color o tono que contraste para poder realizar revisiones visuales de su estado de forma rápida y fácil.  

Así mismo, un arnés anticaída fabricado según la norma EN 361 debe obligatoriamente incorporar un punto de enganche metálico o textil el cual puede estar situado en la parte delantera del cuerpo, en la zona dorsal o bien uno en ambos tirantes.  

Estos elementos de enganche tienen la función de conectar un subsistema de conexión anticaídas, deben estar marcados con una “A” y tener una resistencia de menos de 15 KN. 

Un error muy común consiste en conectar un subsistema de conexión anticaídas a este mosquetón, creando así una cadena de conectores que debe ser evitada siempre que sea posible para evitar palancas y cargas triaxiales.  

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